templarios

El 27 de marzo de 1303, las tierras del Señorío de Culla (actuales términos municipales de Culla, Benassal, Atzeneta del Maestrat, Vistabella del Maestrat, La Torre d’En Besora, Benafigos y Vilar de Canes) pasaron a control templario. En el documento original, que aún se conserva en el Archivo Municipal, se pueden contemplar las firmas de Guillem d´Anglesola (antiguo Señor) y de Arnald de Banyuls (Comendador templario en Peñíscola) , el cual firmó en nombre del último Gran Maestre de la Orden, Jaques de Molay. Los templarios  desembolsaron 500.000 sueldos valencianos en la compra de Culla, que curiosamente fue la última y más cara adquisición de la Orden del Temple en la Corona de Aragón antes de su controvertida desaparición el 1314.

¿A qué se debía el interés de los templarios por Culla? ¿Por qué la deseaban con tanto empeño? ¿A qué se deben 100 años de paciente aguardo?

Muchas son las preguntas que nos surgen al pensar qué motivo pudo llevar a los Templarios a desear con tanto ahínco la posesión de Culla, sabiendo que fue la orden más poderosa y rica de Occidente. Hay publicaciones que nos hablan de la práctica de la ciencia alquímica, por las fuerzas telúricas, que parece ser confluyen en Culla. También se habla de terreno de evasión para instalar a los numerosos colectivos de cátaros, que desde mediados del siglo XIII, bajaban en maltrechas condiciones desde Occitania. Se establecieron por todo este territorio dedicándose a la comercialización de  la lana. Tal vez su interés estaba justificado en la bondad de las aguas termales de la vecina población de Benassal. Aunque si por algo era importante la posesión de Culla era porque constituía la frontera entre Aragón y Valencia, un punto ideal para la expansión del Cristianismo.

La leyenda de los ángulos de la cruz templaria.

Algunos estudiosos como Juan G. Atienza también hablan de un “marcaje templario constante, vigilando con su presencia los núcleos mistéricos de una geografía cuyas coordenadas tuvieron que ser establecidas desde un lugar clave previamente localizado”.  Por ello, Culla sería uno de esos lugares determinados que podrían señalar con exactitud la cruz templaria sobre la península.

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